Posteado por: Gerónimo Elortegui en: 11 noviembre 2011
Navengando aguas turbulentas de retrospectivas y el género de terror, tratamos de salvarnos del naufragio de días anteriores. Y por ahora lo conseguimos.
“Abrir puertas y ventanas” presenta a una nueva autora en el panorama del cine argentino, Milagros Mumenthaler. Mirando de cerca a tres adolescentes huérfanas, Mumenthaler consigue una sucesión de escenas marcadas por pequeños detalles de comportamiento y diálogos afilados que van dando una sensación de realismo que termina por adueñarse del film completo. La solidez de este debut en el largometraje de esta directora la convierte automáticamente en un personaje de reelevancia a nivel internacional.
Arturo Ripstein agrega uno más a su lista de notables melodramas con la desgarradora “Las razones del corazón”, adaptación libre de “Madame Bovary” de Flaubert por la siempre notable guionista Paz Alicia Garciadiego. La protagonista (acosada por deudas y tres hombres como en el original) pasa por situaciones extremas generadas por su propio carácter, mucho más tempestuoso que el del personaje de Flaubert. Acompañado por un excelente elenco el dúo Ripstein-Garciadiego conmueve con su poesía desbordada.
De Raymundo Gleyzer me toca ver “Los traidores”, un fresco de época (1973) que no a perdido nada de vigor ya que la corrupción sindical y política siguen en Argentina igual que en aquellos años. Ver hoy estas imágenes significa enterarse que en un país con esa calidad de individuos en puestos políticos nada se puede hacer. ¿Cómo cambiar algo si la perversidad y el cinismo siguen siendo moneda corriente en los más altos cargos? ¿Cómo hacerlo si a esto es a lo que ellos y los supuestos defensores del trabajador llaman política? No hay una respuesta, sólo una certeza: no a través de la violencia.
Para confirmar esta certeza basta con ver las consecuencias que esos violentos años dejaron en la sociedad en “Todo es ausencia” (1984) documental de otro autor argentino relevante de la época: Rodolfo Kuhn. En este caso este cumple la función de presentar a la sociedad española las consecuencias de la represión genocida de la dictadura argentina en los años setenta. Basándose en testimonios de los familiares de desaparecidos durante esa infame época que nunca debe volver a repetirse, Kuhn consigue informar y conmover al mismo tiempo.